Cómo organizar el viaje fin de curso de tu hijo en 5 pasos

por Cristina Vara

Acaba el 2018 y con la llegada del nuevo año nos planteamos organizar el viaje de fin de curso de nuestro hijo. Bien porque los chicos solamente piensan en ir de fiesta o porque el viaje propuesto por el centro no atrae demasiado, decidimos por propia voluntad meternos en uno de los proyectos en los que más paciencia tendremos que invertir. ¿No sabéis ni por dónde empezar?

Pasito a pasito, que cuando lleguemos al quinto prácticamente estaremos despidiéndonos por primera vez de nuestros “peques”.

1. Tener las cosas claras

Sí, es el primer triple que nos vamos a tirar pero, aunque no sepamos nada, hay que sonar convincentes. ¿Cómo? Planteándonos desde el principio los que serán los tres pilares para la organización del viaje de fin de curso:

Cuándo… pueden irse

Habrá centros escolares que participarán de forma activa en la organización del viaje y permitirán que esta actividad esté dentro de la programación y, en otras ocasiones, habrá que aprovechar algún puente o vacaciones. Además, si el viaje se co-organiza con el centro lo más probable es que haya profesores que quieran acompañar a los chicos. Por lo que ¡punto para nosotros! Ya tenemos el check en el tema de que no queramos que viajen solos.

Los mejores meses para realizar un viaje de fin de curso tanto por clima como por precio es de marzo a mayo (escapando de la Semana Santa, ¡por supuesto!)

Respecto a las fechas, y ligándolo con el siguiente apartado, tendremos que pensar en la relación que hay entre estas y el precio. Si tenemos flexibilidad siempre se podrán encontrar más opciones. Por otro lado, si tuviera que ser en periodo vacacional como puentes o Semana Santa, tendremos que ser conscientes de ese añadido por temporada alta que, a veces, puede ser determinante.

Cuánto… podemos gastarnos

Tenemos claro que el viaje de fin de curso es un premio por haber estudiado durante estos años, el esfuerzo y tiempo invertidos y el haber conseguido el objetivo marcado: Terminar la ESO, comenzar FP, pasar a la universidad… Sin embargo, ¡tampoco queremos que eso nos cueste las vacaciones de toda la familia!

Para que podamos hacernos una idea, el viaje de fin de curso tiene un coste medio de 300-500€/estudiante en función del destino, número de días, fechas, número de viajeros y acompañantes y servicios y actividades.

Dónde… se van

Primera crisis en casa: Ellos, al igual que nosotros en su momento, quieren irse de fiesta. Y nosotros, aunque sepamos que vayan donde vayan lo van a hacer igual, preferimos otro tipo de destinos.

Todos los padres tenemos un módulo de psicología más que aprobado después de todos estos años así que ¡hagamos uso de él!

Lo primero que tenemos que hacer es hablar con los chicos para intentar llegar a un acuerdo. Si lo conseguimos a la primera… ¡pasaremos a la siguiente fase! Si no, tenemos dos alternativas:

  1. Investigar acerca del destino al que ellos dicen que quieren ir y consultar con especialistas en viajes de fin de curso para ver qué posibilidades de actividades nos ofrece el lugar. Todos sabemos que existen muchas formar de recorrer las ciudades y, nosotros tenemos la posibilidad de crear un viaje equilibrado y a gusto de todos.
  2. Plantearles un destino completamente diferente al que ellos optan en el que las actividades sean equilibradas. En The Fun Plan apostamos por el concepto “aprender viajando” y es que hay miles de museos y actividades divertidas y educativas con las que conseguiremos que los chicos lo pasen en grande y la elección del destino sea un win-win.

2. Saber pedir ayuda

La agencia no solo nos ayudará con la elección del destino y gestión del viaje, sino que es un punto intermedio que en ocasiones actuará como conciliador entre padres, profes y estudiantes.

En casa siempre lo hemos dicho: “si necesitas ayuda, dínoslo” o “si no entiendes algo, habla con el profe”. En esta ocasión nos toca a nosotros dar el paso y ser conscientes de que no podemos ocuparnos de todo: trabajo, hijos, casa, actividades extraescolares… ¡y organizar el viaje de fin de curso a todo el colegio!

Como ya tenemos más o menos una idea de lo que queremos, la mejor opción es acudir a una agencia especializada en viajes de fin de curso que, bajo los requisitos acordados, pueda ofrecernos las mejores alternativas y asesorarnos acerca de lo que tenemos en mente.

3. ¡Bienvenidos a la jungla!

Esto era una condición que sabíamos pero hemos querido atrasarlo al máximo: poner el viaje en común con el resto de los padres y madres.

Y es que si complicado es lidiar con los hijos… No hace falta que digamos cómo somos nosotros mismos: que si se va de precio, que las fechas son malas, que mi hijo ya ha estado o es que justo ese es el destino al que pensábamos ir estas Navidades.

Nadie dijo que sería fácil, pero sí debemos tener clara una cosa. Y es que si queremos que el viaje salga adelante y los precios no nos suban es necesario tomar decisiones y hacerlo de forma rápida. Si alguna familia no lo tiene claro, siempre habrá posibilidad de que se una más adelante. Si esperamos a que todos tomen una decisión puede que haya cambios, que en ese tiempo haya gente que se baje del carro y nos toque empezar de nuevo.

Establecer fechas límite para la toma de decisiones puede ser vuestra carta ganadora.

De esta forma todo el mundo estará coordinado y podréis cumplir los plazos de reserva establecidos para que todo salga tal y como está planificado.

4. El viaje de fin de curso como juego de gamificación

¡Casi, casi estamos! Ya tenemos el destino, las fechas, presupuesto y vamos a confirmar el viaje.

Está claro que los chicos aún no pueden sufragarse por sí mismos el coste, pero, ¿por qué no aprovechar la situación y sacarle un poquito de partido en casa? No es que sea chantaje, pero puede ser la ocasión perfecta para conseguir ayude a su hermano pequeño a hacer los deberes, coja costumbre para ayudar a poner y quitar la mesa y, por fin, tenga siempre la habitación ordenada.

La estrategia será hacer una lista con las tareas que nos gustaría que hicieran en casa y asignarle unos puntos a cada una de ellas. Eso sí, ¡hay que elegir una puntuación final realista!

El objetivo de esto es que podamos instaurar unas costumbres y que, una vez llegue el momento del viaje, como la rutina se ha creado a través del juego y la obtención de puntos, podamos mantenerlo.

5. ¿Capaz o no capaz?

Es el primer viaje que los chicos hacen sin nosotros y, aunque queramos disimularlo al máximo, como es normal, nos crea algo de incertidumbre y preocupación.

¿Un último vistazo a la documentación que se necesita para viajar con menores?

Tanto si van a hacer el viaje con profesores como si finalmente lo hacen solos tenemos que confiar en ellos y ¡en nosotros mismos! Tenemos el itinerario detallado, sabemos que van a tener monitores y guías para las actividades y tener claro que seguramente no todo salga como estaba planificado, pero que la propia experiencia será un gran aprendizaje. Así que nervios fuera… ¡y a esperar que nos llamen para contarnos lo bien que lo están pasando!

Y ahora que ya están de viaje, ¿qué os parece si para desestresarnos somos nosotros los que nos vamos de escapada de fin de semana o de cena y spa? 😉

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