WIM 2015, donde se encuentra la música

El sol te da los buenos días acompañado de la melodía de un violín que te invita a sonreír. Así es un día más en el What Is Music (WIM), el encuentro internacional de música que este año ha celebrado su segunda edición en el pueblo medieval de Frías, en Burgos.

Jamming everyday, jamming everywhere. Talleres por el día y conciertos por la noche. Diez días de música, danza, clases, ritmos, sonidos, teatro, sensaciones y muy buen ambiente.Mucho más que un festival o un encuentro, el WIM es ya una cita ineludible para todos aquellos que lo hemos vivido. Como un bebé, el WIM nace de tres amigos amantes de la música y un pueblo volcado hacer realidad su ilusión. Voluntarios, familiares y amigos trabajan 24 horas para que todo salga perfecto, y lo consiguen en un entorno familiar que enamora a quienes lo visitamos.

Para amantes de los festivales en verdad el WIM es parte de un sueño cumplido: ser partícipes de los primeros pasos de un encuentro internacional de música que sin duda en unos años será toda una referencia a nivel nacional. Una vez lo conoces, se convierte en una cita ineludible de tu calendario

No sólo es el paraje, Patrimonio Histórico de la Humanidad, y las personas que lo rodean, sino la música, la auténtica protagonista del encuentro. Amaneces y despides el sol bailando, cantando con el ritmo de algún instrumento. Aprendes y vives la música en primera persona.

Nada más amanecer, el castillo de Frías retumba bajo la percusión latina y justo al lado un profesor enseña danza africana. Groove y tempo al ritmo de flautas traveseras, bajos, guitarra, saxo clarinete y voz. En el colegio se abre el telón con un taller de teatro y música y continúa con una curso de percusión vocal, mientras en la clase de al lado los violines vibran a ritmo de swing. Más abajo, la improvisación y la música modal se adueñan del monasterio y en la iglesia vecina sólo se oyen las cuerdas de las guitarras. Grupos llegados de todos los rincones del mundo ponen el punto y final a los días despidiendo al sol desde el interior de la fortaleza medieval.

Danzas mediterráneas, swing, beat box, videomapping, soul, poesía y música, yoga y meditación…un lugar de retiro para los artistas bohemios buscando un nuevo lugar donde volver a conectar, donde transmitir su arte. Por diez días el pueblo de Frías rebosa alegría, compañerismo y sobretodo música, buena música. Vecinos, artistas, músicos y turistas comparten la experiencia, se asombran, viven y disfrutan del WIM. El año que viene más, y mejor.

Y ahora, ¿qué es para vosotros la música?

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