De viaje en Estambul. Primeras impresiones

Viaje Estambul primeras impresiones

El viernes pasado inicié un viaje a Estambul de nueve días, mezclando placer y trabajo, ya que estamos preparando #funplans en Turquía para el próximo año. Después de poco más de tres días en esta apasionante ciudad os comento cuáles han sido mis primeras impresiones.

El bullicio

Estambul es una ciudad muy bulliciosa. Esta ha sido la primera de mis impresiones.

La confusión en el aeropuerto, el tráfico con el continuo ruido de bocinas (cómo se conduce aquí merece un capítulo aparte) y la cantidad de gente por las calles, especialmente cuando uno pasea por Istikal, su calle principal.

Niños, perros y gatos por la calle

Me sorprende ver a niños muy pequeños pidiendo por las calles. Es una pena, la verdad, aunque yo tengo la costumbre de no darles dinero a ninguno, una costumbre que viene de los días en los que estuve en Cabo Verde, donde me explicaron que si el turista les da dinero los niños prefieren estar pidiendo en la calle, donde pueden ganar incluso más dinero que sus padres, antes que en la escuela.

El tema de los perros y gatos callejeros ya es más simpático. La gente les deja comida en las ventanas de los comercios. ¡Los tratan como marajás! Me cuentan que los días de frío algunas familias acogen a estos animales callejeros en sus casas por unos días.

Las terrazas ¡Siempre llenas!

Terrazas Estambul noche

En una incipiente primavera en la que estamos, me sorprende ver cómo están las terrazas a rebosar a pesar del fresquillo que hace en esta época, estando los interiores de los locales con más espacio.

Otra cosa que me llama la atención es que suele haber música no ya en los bares, sino también en los restaurantes. Y sí, muchas actuaciones en directo. Eso es algo que yo hecho de menos en España.

Las mezquitas y la llamada al rezo

 

El Cuerno de Oro de #Estambul. Vista desde la #TorreGálata

Una foto publicada por The Fun Plan (@thefunplan) el

Las mezquitas en Estambul son preciosas. Por fuera, sus minaretes le dan un aspecto diferencial a su skyline. Por dentro, destacaría a nivel arquitectónico sus cúpulas, además de la religiosidad que transmite.

Si las mezquitas son características de la ciudad, la llamada al rezo es, quizás, lo que más me ha llamado la atención hasta el momento. De una sonoridad impactante, cada vez que la escucho es el momento en el que más se incentivan todos mis sentidos.

La amabilidad de los turcos

Plaza Taksim. Estambul, Turquia

Habitualmente, cuando una persona (en este caso yo jeje) viaja a una cultura bastante diferente a la suya, a un país con otro idioma, aumentamos nuestras “defensas”, estamos más alerta contra los peligros que te acechan, que son mayores a los que nos enfrentamos en nuestro entorno habitual.

Si a esto unimos la imagen que yo tengo de los campos de fútbol turcos (como amante del  fútbol que soy aunque cada día me aburre más porque lo tenemos hasta en la sopa) y, quizás, de las revueltas que nos estamos acostumbrando a ver por la tele de la Plaza Taksim, me había hecho a la idea de que los turcos son agresivos, diría que hasta salvajes.

Pues parece ser que no. Me ha sorprendido la amabilidad de los turcos, aspecto que me refuerza la gente con la que hablo que trabaja aquí o que ha tenido un mayor contacto con ellos.

Otras cosas que me han llamado la atención la comida, especialmente la repostería turca; también su vino, se bebe bien jejeje; los bazares, y no sólo el de las especias o el Gran Bazar, sino también los que encuentras al torcer cada esquina; el tranvía que recorre Istikal ¡me creo que el tranvía es monopolio turístico de Lisboa jeje! y la cantidad de agencias de viaje que hay, algo impensable hoy en día en España.

Bueno, me voy a seguir conociendo Estambul. Hoşçakal!

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