Un día en Marrakech

Un día en Marrakech

Cruzamos el estrecho y nos vamos de lleno a la ciudad de las especias, el curri, el jaleo y la religión musulmana, Marrakech. Cada vez son más las personas que, debido a la proximidad con nuestro país, debido a la atracción por conocer otras culturas o bien por el precio económico que supone viajar a Marruecos, deciden saltar el charco que nos separa con el continente africano y descubrir una de las ciudades más hermosas de este país. Para aquellos que hayan tomado esa decisión, desde The Fun Plan os invitamos a conocerla en un día. ¿Os atrevéis a dar el salto?

Reyes de las especias y del aceite de Argal, su mayor tesoro. Marrakech es una de las tres mayores ciudades de Marruecos junto con Rabat, Fez y Casablanca con más de un millón de habitantes. La temperatura media que encontraréis será de 30 grados, aunque si os atrevéis a visitarla en verano podéis pasar un calor de hasta 55 grados.

Por la Mañana

Mezquita Koutoubia

Lo primero que os llamará la atención al llegar a Marrakech es el color marrón de todos sus edificios, algo que caracteriza a la ciudad. Esto es debido a que en la antigüedad todos los edificios eran construidos con adobe. Con el paso de los años la tradición no ha cambiado y aunque se construyan de cemento, siempre mantienen el color marrón. Un color que torna cobrizo durante y el día y de rojo intenso al caer la tarde.

Para conocer Marrakech debéis adentraros lo primero de todo por alguna de las puertas que dan paso a la Alcazaba: Bab Agnau, una de las más bellas. No os asombréis de ver sólo caras occidentales durante el día. Los marroquíes hacen vida al caer el sol. Llegaréis a la Plaza Djemaa el Fna, una de las más famosas del mundo. Fijaros bien en el ambiente calmado que notaréis al comienzo del día y quedaros con esa imagen hasta la noche.

Tan sólo detenéos para buscar el Puesto nº39 y pedir un zumo de naranja exprimida que os dará fuerzas para aguantar el día

Podéis empezar visitando la Mezquita de Koutoubia saliendo por una de las calles de la plaza donde descubriréis a la hermana gemela de la Giralda de Sevilla, ¡os asombrará el parecido! Marrakech cuenta con más de 300 mezquitas. Sin embargo, no está permitido el acceso a personas no creyentes con lo que sólo podréis admirarlas desde fuera. Corred detrás de las palomas y pasead por los jardines exteriores.

Paseando llegaréis a la Avenida Mohammed V, la más moderna de la ciudad desde dónde podréis ir a visitar las Tumbas Saadíes, construidas en 1557 por el sultán Áhmad al-Mansur donde descansan los restos de los sirvientes y guerreros de la dinastía saadí.

Os impresionarán las más de 100 tumbas decoradas con mosaicos de cedro y mármol que descansan en los jardines

A lo largo de la mañana notaréis como el calor va apretando poco a poco. Os veréis forzados a buscar las sombra y no hay mejor manera de hacerlo que visitando los distintos herbolarios que encontraréis en cada esquina. En realidad son boticas donde podréis encontrar cualquier tipo de especia para endulzar la comida pero también complementos naturales de maquillaje como la col para pintar los ojos. En la mayoría de ellos también os harán una muestra de cómo se extraje el aceite de Argal, amasándolo en una piedra con forma circular.

 

Por la tarde

Barrio Judio Marrakech

Después de comer un rico Cuscús podéis hacer la digestión adentrándoos en el Zoco de Marrakech donde el regateo se convertirá en vuestro fuerte o debilidad al comprar. Pasaréis unas cuantas horas entre sandalias, artículos de decoración, ropa, bolsos, joyería, complementos, e incluso réplicas de marca hasta comida. La clave para regatear es bajar el precio hasta la mitad de lo que cuesta y de ahí subir un 20% más o menos para conseguir llevaros el artículo a precio real. Aunque como en todo, hay que tener maña. Cuando os canséis de las compras podéis resguardaros del calor caminando por el Barrio Judío, con calles estrechas y frescas.

No dudéis en conocer el Barrio Judio: su vida, historias, cultura, un libro abierto del que saldréis del todo recompensados

Podéis visitar también el Palacio Dar Si Saïd, que contiene el museo de las artes marroquíes, el más antiguo de la ciudad. Lo más bonito del edificio se encuentra en arquitectura y especialmente en su patio. Actualmente alberga una colección de joyas, armas bereberes y las tallas de El Badi, del siglo XVI. Además, encontraréis una exposición de fotografías antiguas de la ciudad, muy curiosas de ver.

Si os pica el hambre a media tarde podéis probar un pañuelo marroquí, un pan de trigo que puede tomarse tipo tortita en el desayuno como a media tarde acompañado de algún complemento salado.

Por la noche

Plaza Djemaa El Fna

La caída del sol marca el comienzo del día en Marrakech, y sólo hay un lugar donde realmente vivirla: en la Plaza Djemaa El Fna, declarada Patrimonio Oral de la Humanidad por la UNESCO.

Los puestos de comida salen a la calle así como la música, la danza y los juegos. Un hervidero de vida y cultura

Os invitamos a integraros con la gente local visitando alguno de los puestos de comida local donde podéis pediros unos pinchos de carne, salchichas o cuscús. Uno de los más famosos se encuentra a la entrada del mercado en una de las esquinas que lo rodea. También podéis pasearos por los puestos de fruta o artesanía, ver un espectáculo de música tradicional, baile o acrobacia….Y si os despistáis incluso podéis acabar teniendo una cobra por el cuello de un encantador de serpientes o un mono danzarín. No dejéis de probar los juegos tradicionales pescar una botella, ¡os fascinarán!

Para disfrutar del ambiente de la plaza en su totalidad, subiros a lo alto del Grand Balcon Café Glacier, la terraza más concurrida por los turistas pero desde la que tendréis una visión completa de todo lo que acontece en Djemaa El Fna. Podéis pasaros un buen rato admirando la vida que envuelve Marrakech, y, en ese momento, habréis caído en su influjo.

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