Un día en Málaga

Playa de Málaga

Uno de los sitios más visitados en Semana Santa, y no sólo por sus procesiones. Si os ha pillado el toro con tanto acto religioso y sólo contáis con un día para visitarla, os contamos cómo aprovecha Málaga al máximo para vuestro tiempo y disfrute siguiendo las recomendaciones de nuestros fieles #funplanners.

Con el verano a la vuelta de la esquina ya se respira el rico calorcito malagueño. Así que no me seáis vagos, pegaros un buen madrugón e iros a dar una vuelta a primera hora por la ciudad recién despierta. Dicen que Málaga se descubre callejeando entre sus calles.

El punto de reunión de los malagueños se encuentra en la calle Larios, la principal avenida de la ciudad. Reuniros allí y caminar hasta la Plaza de la Constitución donde podéis desayunar el rico café malagueño en el Café Central. Con un buen desayuno en el cuerpo subid hasta el Castillo de Gibralfaro, desde donde tendréis las mejores vistas de la bahía de Málaga. Ahí podéis tomaros el segundo café del día, ¡Todo un planazo!

Después de subir al castillo tenéis dos opciones: continuar visitando la ciudad o iros a la playa.

Plan de Playa

Chiringuito Ayo en Málaga

Una de sus playas más famosas está en el Rincón de la Victoria a 20 minutos en coche, en donde podéis degustar el rico pescaíto frito de los espetos y asistir al espectáculo de elegir las tapas al grito de los camareros que las cantan como si de una tómbola se tratase. El más famoso el Restaurante Tintero, al ladito de la capital;)

 Otra playa a la que podéis acercaros es a la playa de Buriana, en Nerja, un poquito más lejos de Málaga a 50 minutos, pero especialmente dedicada a los amantes de la serie “Verano Azul”, donde encontraréis el famoso chiringuito Ayo con las mejores paellas de toda la costa, o eso dicen… ¡Y no dejéis de tomar unas buenas cañas!

Si ya echáis la tarde en la playa no olvidéis tomaros un Gin Tonic en alguna terraza con vistas al Castillo de Gibralfaro, un funplan perfecto para descansar alejados de tanta procesión.

Plan de Ciudad

Puerto de Málaga

Si por el contrario decidís volver a visitar la ciudad, ya que para algo os habéis hecho tantos, o tan pocos, kilómetros, os recomendamos ir a comer en alguno de los bares más famosos del centro como el Bar Pimpi, muy frecuentado por artistas del mundo del flamenco y perfecto para iros de vinos. Los hispters de moda también tienen su lugar en las Bodegas de Antonio El Guardia, como siempre… ¡Para gustos y colores!

Por la tarde podéis visitar alguno de los monumentos patrimonio histórico de Málaga, como la Alcazaba, el Teatro Romano o la Catedral. También podéis pasear por la zona Chinitas donde se encuentra el famoso Café Chinitas o acercaros a La Malagueta, visitar el puerto recientemente remodelado y el “Palmeral de las Sorpresas”. ¡Y no os olvidéis del Museo Picasso, del todo recomendable!

Allá por dónde vayáis notaréis el fresco olor del jazmín, la flor típica de Málaga que veréis reflejada en las biznagas malagueñas, símbolo de la ciudad que incluso da nombre al premio reconocimiento del festival de cine de la ciudad andaluza, ¡Ahí es nada! Paseando también os encontraréis la estatua del “cenachero” o antiguo vendedor ambulante de sardinas, una profesión respetada por los malagueños debido a su valor histórico y la tradición pesquera del a zona.

Por la noche cenad en alguna de las terrazas de la Plaza de la Constitución o la Calle Larios y salir de fiesta empezando por la Plaza de la Merced, sitio de reunión antes de comenzar la juerga con unas buenas cañas o vinos o echad un ojo a estos restaurantes malagueños.

¡¡¡Feliz Semana Santa!!!

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