Secretos en el cielo de Madrid

Todos ellos tienen las mejores vistas de la capital brindando la oportunidad de darse un chapuzón a un paso del cielo. Sin embargo, los hoteles más exclusivos de Madrid esconden secretos por los que merece la pena conocerlos. Os los descubrimos.

Escenario de película para todos los públicos

Hotel Emperador

El primer hotel de Madrid con una piscina construida en la terraza de su azotea en 1946. El Hotel Emperador se ha convertido en un icono de la Gran Vía desde entonces, tanto que incluso fue el lugar de celebración del centenario de la mítica calle madrileña.

En sus salones se han rodado clásicos como “El Crack” de Alfredo Landa, pero también bodas, convenciones e incluso series de televisión

Todo el mundo está invitado a conocer este hotel y su terraza, un lujo al alcance de cualquier visitante. Desde lo alto del Hotel Emperador es posible disfrutar de las mejores vistas de Madrid, desde el Palacio Real hasta las Cuatro Torres, mientras tomas el sol en una cama balinesa, disfrutas de una barbacoa o te pegas un chapuzón a un paso del cielo. Un #funplan abierto a todos los públicos.

Vistas a un jardín vertical, cuevas y pinturas

 

Si pasáis por la plaza de Santo Domingo rápidamente os llamará la atención el edificio acristalado que hace esquina. Es el Hotel Mercure Santo Domingo, un pequeño rincón que guarda secretos únicos para huéspedes y visitantes. Uno de los mejores atardeceres se contemplan desde la terraza de este hotel.

Cada tarde se convierte en el lugar perfecto pra degustar la primera copa afterwork con el mojito como su coctáil estrella

Las habitaciones del hotel dan a un patio interior hasta hace poco sin demasiado encanto para el visitante. Sin embargo ahora, cualquier persona que se asome a la ventana del Santo Domingo descubrirá frente a sí misma un inmenso jardín vertical construido con restos de una ampliación del hotel en 2010 que se ha convertido en uno de los más grandes y asombrosos del mundo. Un espectáculo que también es visible desde la azotea de la terraza.

 En un año han llegado a celebrar hasta 67 bodas con vistas a la capital

No todos los secretos están al aire libre. En la parte baja del hotel se encuentran las Cuevas de Sandó que brindan al visitante la posibilidad de disfrutar de un cócktail en unas cuevas naturales del siglo XVI y donde nos recomiendan el Black and Dog, el preferido por las mujeres. Y aún hay más. Un parking convertido en una galería de arte con obras pictóricas de artistas nóveles.

Del huerto en la azotea al plato en la piscina

 

De la mata al puchero, es el lema del chef Floren Domezáin, quien cada día sube a la azotea del Hotel Wellington para recoger las verduras en el huerto urbano más grande del mundo. Un placer que cualquier persona puede disfrutar en su visita por la capital y no sólo las grandes personalidades del hotel madrileño.

¿Un huerto en la azotea? Es posible. Se le ocurrió al dueño del hotel Hotel, D. Manuel Moratiel en sus andanzas por las ciudades de Nueva York y París, donde se dio cuenta de la importancia y la valoración de los huertos urbanos en la alta cocina.

El Wellington acoge 14 hectáreas de cultivo de verduras y 35 variedades de plantas ecológicas

Desde el cardo rojo, el tomate negro Floren, la borraja o el guisante de lágrima, todos los productos está cultivados sin ningún tipo de aditivo ni sustancia química con el fin de mantener todas sus las propiedades. Unas verduras que pueden ser degustadas en el restaurante  Las Raíces del Wellington situado en el patio interior del hotel junto a la piscina y el jacuzzi. Un ambiente íntimo al alcance de todos los madrileños con platos que varían según la temporada de recolecta de verduras. Lo bueno si es sano, dos veces bueno. El plato estrella del verano es la crema de guisante lágrima con picatostes de espárrago fresco.

El huerto fue plantado en el mes de mayo y en julio ya van por la tercera recolecta.

Obras de arte con vistas a Madrid

 

Si pasas frente al Hotel Urban creerás estar frente a una galería de arte con una fachada decorada con coloridas pinturas. Nada más entrar las esculturas y decoración te encandilarán de tal manera que te dejarán sin palabras.

El hotel ha conseguido su objetivo: disfrutar del arte durante tu estancia

Todo esto es obra del presidente de la cadena Derby Hotels, Jordi Clos y su sueño de combinar su pasión por la cultura y el lujo. El arte está presente en cada estancia y rincón del hotel que puede ser disfrutado por cualquier visitante. Tallas ceremoniales de finales del SXIX traídas de Papúa-Nueva Guinea por una expedición de arqueólogos y antropólogos catalanes en 1930, estampados de la dinastía Ming, piezas funerarias de los faraones como Ramsés II, estatuillas de los templos de Angkor o piezas budistas fundadoras del imperio chino son algunos ejemplos de obras que presiden las estancias. El arte está presente en todas las habitaciones y salones. Alberga un museo dedicado al arte egipcio, muestras temporales de arte moderno y exposiciones de diseñadores de moda.

La terraza cobra vida al atardecer, un lugar frecuentado “para ver y que te vean”

Cuenta con una una carta exclusiva de cócteles que cambian año tras año y con celebraciones privadas sobretodo aprovechadas por empresas. Por si no fuera poco, está localizado estratégicamente cerca del Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza y la Fundación Reina Sofía En lo alto del edificio se encuentra El Cielo Urban, presidido por una piscina y unas vistas espectaculares al alcance de cualquier persona.

Los secretos de Madrid también se esconden en sus hoteles más lujosos, ¿nos descubrís alguno más?

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