Robinsones en Camboya (II)

Dulces y reposteras

Mangle y Golfo de Tailandia

El fin de semana estaba a la vuelta de la esquina y desde nuestras primeras palabras en aquel avión, los dos teníamos ganas de playa. Yo había oído maravillas de Kep, un pueblito de pescadores que, en los años de la Indochina francesa, los colonos tomaron como retiro vacacional.

Mati no había visto el mar desde que salimos de Barcelona. La combinación de turismo de pequeña escala con reminiscencias coloniales y un afamado marisco local nos convencieron fácilmente. Y cuando creímos que el plan no podía pintar mejor, Marja y su sonrisa se unieron a la iniciativa

En la rotonda de Kep Beach, un grupo de tuktuks nos esperaba al bajar del autobús. Decidimos subir caminando hasta el “centro” del pueblo, pero nos quedamos con la tarjeta de Mr. Chen, un tipo simpático y bromista que hablaba un poco de inglés.

Anduvimos unos veinte minutos por la carretera, hacia el noroeste; monte y vegetación olvidada a nuestra derecha, y el mar, por fin, a la izquierda. Caminamos en silencio, descubriendo en la paz del lugar que los años y varias guerras habían transformado en estructuras enmohecidas y agrietadas aquellos edificios coloniales que esperábamos encontrar. Algunos, aún en pie, nos miraban melancólicos entre arbustos y matorrales, añorando tal vez los dorados años 60.

Mercado de Kep en Camboya
El marisco deshidratado nunca falta en la ensalada de papaya o de mango verde

El ajetreo del Mercado del Cangrejo nos devolvió al presente, con una mezcla de colores, sonidos y olores que nos hipnotizaron de inmediato. Los tres nos dispersamos sin preguntar; cada uno inmerso en imágenes y sensaciones que marcarían para siempre nuestra primera experiencia en Kep. Junto a la playa se vendían, en una lonja semi-improvisada, el pescado y los cangrejos recién salidos del mar. Me resultó curioso que fueran todas mujeres las que recogían y descargaban las cestas de mariscos en la lonja, y las que regateaban con agilidad los precios de su trabajo.

Dulces y reposteras en Camboya
Dulces y reposteras

Pocos hombres vi en acción: la mayoría comprando, o simplemente observando la escena una mañana más. Mercado adentro, de nuevo, mujeres y más mujeres. Enfundadas en sus pijamas largos, guardándose del sol bajo sombreros de tela o paja, estas cocinaban gofres, plátanos fritos y otros dulces; aquellas amontonaban cuidadosamente gambas secas y especias, y las de más allá troceaban hielo con un colorido molinillo, para ofrecer un refrescante (y dulcísimo) jugo de caña de azúcar. Algunas, cerca de la lonja, ofrecían calamares y pescado a la brasa en sus barbacoas. Sin duda alguna, eran frescos del día: ¡Algunos, aún se movían sobre la parrilla!

Como era de esperar, nos entró un hambre terrible, y lo que iban a ser unas cañas refrescantes antes de buscar alojamiento acabaron convirtiéndose en la mejor mariscada de mi vida. Elegimos el penúltimo de los restaurantes que se alineaban frente a nosotros a primera linea del mar. Resultó ser el más veterano en Kep, regentado por una familia jemer que supo aprovechar la oportunidad en su momento. El cangrejo en salsa de coco nos dejó sin sentido, y las gambas con gengibre, con un toque picante, de muerte lenta. Para acompañar, arroz blanco cocinado al vapor y con un delicioso aroma a jazmín y cerveza Lao (que Mati estaba de antojo).

typical food Camboya
Comída típica de Camboya

Momentos de felicidad que nos regalaba Camboya entre risas y el romper de las olas a nuestro pies…. (Continuará)

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