Xana en Soesto

Xana en Soesto

Si Calderón de la Barca levantara la cabeza necesitaría mucho autocontrol para reprimir las ganas de clavarme astillas de bambú bajo las uñas de los dedos por esto pero como no creo en la reencarnación…

Ahí va:

Cuentan de Xana que un día

tanto la panza llenaba

que tan sólo se alimentaba

y casi ni caricias quería.

¿Habrá otro, entre si decía,

más perro y sucio que yo?

Y cuando el hocico volvió

halló la respuesta viendo

su amo bolsa en mano cogiendo

la mierda que ella arrojó.

Orgullosa, pues, de mi fortuna

ya que ni bolsillos tenía.

Y cuando para mí decía,

¿habrá otra persona alguna

de suerte aún más inoportuna?

Amo, me has respondido.

Pues, volviendo a mi sentido,

viendo que si no las recogías

te multaba la policía.

 Si se quiere viajar con perro hay unas cuantas consideraciones a tener en cuenta pero todas se pueden resumir en una palabra que, a veces, los dueños de mascotas pasamos por alto: civismo. Llevar una bolsa en el bolsillo no es opcional. Así que ya sabes: las heces el campo enriquecen pero en la ciudad simplemente nos enseñan que tu cerebro tanta cabeza no merece.

No sé si se nota pero hace poco pise un truño perruno. Derrapé y todo.

Bueno, tras estas rimas mierder que no firmaría ni Leticia Sabater voy a contaros un poco una escapada de fin de semana que hicimos a la espectacular playa de Soesto, al lado de Laxe en Coruña. Seguramente a zona la conoceréis como “Costa da morte”.

Costa da Morte

La gran novedad de este fin de semana fue Gisela, una furgoneta que un gran amigo nos prestó para la ocasión. No podía haber hecho mejor porque con el gesto se ha ganado nuevos y fieles compañeros fragoneteros. No tardamos ni dos meses en comprar otra. Ya está felizmente estrenada así que podréis leer acerca de ella en futuros posts. No tiene nombre como la que nos acogió este fin de semana del que os hablo pero no se descarta bautizo. Con botella de sidra, eso sí, que no sobra la pasta. Tiene tantos  kilómetros a sus espaldas que podría haber recorrido la distancia media entre los centros de la tierrra y de la luna pero aún se la ve lozana y con ganas de más.

El viaje empezó como la mayoría, preparando las maletas. La novedad, esta vez, consistió en que era nuestro primer viaje en furgoneta. A mí se me da fatal saber qué llevarme a cada viaje y, para evitar sustos, soy fiel a la filosofía “más vale que sobre que no que falte”. En este caso, consciente del espacio que la furgoneta nos ofrecía en comparación con el de mi C3, me lo tomé muy a pecho. Tanto que al salir del barrio nos pararon para preguntarnos a dónde nos mudábamos.

El camino de llegada a Soesto es precioso. Hay que desviarse de la carretera y recorrer una pista rodeada de bosques  y praderas hasta que se abre dejando ver  a lo lejos el mar. Se trata de un lugar apartado de la “civilización” y no muy conocido fuera del ámbito surfero pero para nuestra sorpresa había bastante europeo del norte. Pocas veces vi tanta ceja rubia junta. Viéndoles me ha cambiado el concepto de “viajar con la casa a cuestas”.  En todo hay clases, hasta a la hora de hacer maletas. Si piensas que en “casa como en ninguna parte” deberías barajar la posibilidad de viajar así.

Xanita, de inmediato, aplaudió la elección de Soesto. Se nota que un sitio le gusta porque se apresura a olerlo todo, se excita y da la impresión de que le falta el tiempo para escudriñar todo lo que le gustaría. También levanta y mueve la cola. Esta manera de demostrar que algo le gusta  la comparten los perros con la mitad de la especie humana. Curioso.

Xana en la playa

Tras explorar la zona con la emoción propia de un niño la mañana del 6 de enero Xana encontró lo que más le motiva, una presa. O lo que ella consideraba como tal. Se trataba de un pájaro de tamaño inversamente proporcional a su agilidad y ganas de vacilar a la perrita que se movía encima de la laguna qua hay entre la playa y los pinares como pez en el agua. Ambos nos deleitaron durante un buen rato con un ir y venir de infructuosas persecuciones. En ningún momento se le vieron al perseguido intenciones de abandonar la laguna ni el juego. No conozco el lenguaje pajaril pero diría que el cabroncete estaba disfrutando. Al final pájaro 1 – Xana 0.

Desde Soesto es fácil moverse a pie hacia Laxe, un bonito pueblo pesquero donde podrás encontrar buenísimos sitios donde comer marisco del rico a buen precio. El pueblo está realmente volcado hacia el mar. Lo excepcional allí es que una casa no tenga vistas al Atlántico.

Si caminas siguiendo la costa hacia el oeste te encontrarás una buena ruta para hacer a pie o en bici. Yo hice lo segundo y lo recomiendo encarecidamente. Es apto para todos los niveles y aunque en algún tramo toque bajarse las vistas y la sensación de libertad que sentí no tienen precio. No me comentó nada pero apostaría a que Xana sentía algo parecido. Me topé con más furgoneteros en esquinas perdidas de esta costa. Algunos de ellos habían aparcado en sitios realmente recónditos. Yo no sé si me atrevería a llegar allí con Gisela, la verdad.

Tras varios kilómetros de caminos, pistas y vistas increíbles llegamos a la playa de Traba. Este sitio es agradecidísimo para la bici. Se puede circular por los paseos de madera sobre la laguna que está llena de vida. Vida aviar, sobre todo. Tiene una caseta para poder ver sin ser visto. No los llevaba pero tengo apuntado volver allí con prismáticos. Pasear con o sin bici por los caminos que hay entre las dunas de Traba es recomendado por 9 de cada 10 psicólogos para desestresar. Mano de santo. Al volver  a Soesto estaba menos tenso que Messi jugando contra el Madrid en la final de copa.

Antes de despedirme hasta el próximo post debo advertiros de un asunto que gustará tanto a la mitad de funplaneros como disgustará a la otra. A juzgar por los gestos de grata sorpresa de las chicas allí,  Soesto está lleno de chicos de buen ver que, además, suelen llevar poca ropa. Así que, si estos te atraen, plantéate este sitio como destino vacacional. En cambio, si buscas ligoteo y eres un humano macho heterosexual, una chica homosexual o el perro de la niña de Ricky Martin busca otro destino, eso sí. La competencia es fuerte.

Güeno funplaneros, a ser felices que es gratis.

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