París y Marsella, mucho que descubrir en Francia

Torre Eiffel
Torre Eiffel

Tras contaros mis peripecias por Italia en el capítulo anterior, nos vamos a Francia para seguir recorriendo Europa de mi mano. París y Marsella son las ciudades que he tenido la oportunidad de visitar las dos veces que he ido al país vecino. Destinos elegantes, bohemios, cosmopolitas...una mezcla de la esencia francesa con la vanguardia europea que me conquistó. Si queréis descubrir cómo fue mi experiencia en estas dos ciudades francesas ¡veniros de viaje conmigo!

París

Aunque no lo hayamos visitado nunca, París es uno de esos destinos que todos tenemos la sensación de conocer. Pero a pesar de verlo en fotos, películas y reportajes, la capital de Francia es uno de esos lugares que siempre consiguen sorprenderte. Con monumentos reconocidos a nivel mundial y una fuerte apuesta por el arte y la cultura, París es una de esas capitales con encanto.

Riberas del Sena
Riberas del Sena

La ruta por París comienza recorriendo la ribera del Sena, una zona considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El Sena atraviesa todo París y en el camino encontraréis verdaderas maravillas. Desde puentes increíbles hasta puestos callejeros en los que encontrar libros de segunda mano, discos y vinilos antiguos, reliquias…un paraíso para los amantes de lo vintage. En la calle de enfrente veréis también distintas cafeterías, bares y restaurantes donde degustar un buen vino y queso francés, un famoso croissant con café o diferentes dulces tan apetitosos como los macarons.

Catedral de Notre Dame
Catedral de Notre Dame

En medio del Sena encontraréis una pequeña sorpresa que os encantará, la Catedral de Notre Dame. Y es que esta catedral conocida por todos se encuentra en la Isla de la Cité, una isla natural que aparece en aguas del Sena y que antiguamente era considerada el corazón de la ciudad. Con un estilo arquitectónico de influencias románicas y góticas, Notre Dame es una parada obligatoria. En el exterior podréis disfrutar de su elegancia y de esculturas muy famosas como las gárgolas o Adán, Eva y la serpiente y el interior os sorprenderá por su tamaño y sus impresionantes vidrieras.

Nadie se puede ir de París sin visitar la Torre Eiffel, el símbolo por excelencia de la ciudad. A ella es posible acceder tanto en ascensor como por escaleras y por un precio no demasiado elevado ¡podéis subir hasta la cima! Eso sí, armaros de paciencia porque las colas suelen ser infinitas, pero las vistas desde arriba merecen mucho la pena. 

Mientras esperáis,os recomiendo probar por esta zona alguno de los deliciosos crepes que venden en los puestos callejeros. Dulces y salados, el de nutella es mi preferido, pero los tenéis de muchísimos sabores. Además en esta plaza algunos vendedores ambulantes o ofreceran llaveritos o figuras de la torre Eiffel a muy buen precio, por si queréis llevaros un recuerdo de esta increíble ciudad.

Torre Eiffel
Torre Eiffel

París es también ciudad de artes y museos y en mi viaje tuve la oportunidad de ir a dos de los más importantes: el Museo de Orsay, con obras del siglo XIX de autores como Manet, Renoir o Courbet y el Louvre, un museo espectacular por dentro y por fuera que alberga obras de arte, antigüedades, esculturas, pinturas tan famosas como la Gioconda…y un sin fín de muestras de arte que merece la pena visitar. Antes de entrar pararos a echar un vistazo al exterior del museo. La piramide de cristal en el centro del patio del museo y la belleza de la fachada, que corresponde a un antiguo palacio, son dignas de admirar y os encantarán.

Museo Louvre
Pirámide de Cristal Museo Louvre

El recorrido por la ciudad del amor continúa y la siguiente parada es el Arco del Triunfo. Este monumento está situado en la Avenida de los Campos Eliseos y es una de las construcciones más reconocidas de la ciudad. De estilo neoclásico, este arco cuenta con estatuas en cada uno de sus pilares e inscripciones de personalidades como Generales o revolucionarios y es también uno de los símbolos de París.

Al final de esta avenida está la Plaza de la Concordia, una plaza de gran tamaño fundamental en la Revolución Francesa. Aquí se encuentran verdaderas maravillas arquitectónicas como el Obelisco de Lúxor, de estilo egipcio, la fuente del sur, la fuente de los mares y la de Hittorff y diversas esculturas de gran belleza.

Muchos de los monumentos y plazas de París albergan recuerdos de su historia nacional. Uno de los ejemplos es la Plaza de la Bastilla, lugar conmemorativo de la Revolución Francesa y en el que tuvieron lugar ejecuciones con guillotina y otros episodios históricos. A día de hoy en ella podéis disfrutar desde conciertos hasta ferias o mercadillos y es uno de los lugares de fiesta preferidos por la juventud parisina. Además en ella se celebran diversas manifestaciones y podéis encontrar monumentos tan importantes como la columna de Julio o la ópera de la Bastilla.

Plaza de la Bastilla
Plaza de la Bastilla

Llamado el barrio de los pintores por su carácter bohemio y por ser cuna de estos artistas, Montmartre es uno de los barrios más conocidos de París. Este distrito parisino se encuentra situado sobre una colina a 130 metros de altura y en él está uno de los tesoros de la ciudad, la Basílica del Sacre Coeur. Además aquí podréis visitar varios museos, salas de teatro, de baile, cabarets...y el famoso Moulin Rouge que os llamará la atención por su color rojo y su iluminación. A los amantes de la pintura os recomiendo pasaros por la Place du Tertre, una plaza en la que pintores de distintos estilos pintan cuadros por hobby que posteriormente podéis comprar si os gustan.

La Defense
La Defense

Si os sobra tiempo podéis pasaros por La Defense, la zona de negocios de París con un estilo moderno y llena de rascacielos y edificios pertenecientes a las grandes empresas parisinas. En París hay millones de cosas para hacer, ver y visitar, pero si el tiempo es escaso estos son los imprescindibles de una de las ciudades más bonitas de Europa…¡seguimos con Marsella!

Marsella

Al igual que en Pisa y Florencia (viajes que os conté en el post anterior) en Marsella solo tuve la oportunidad de pasar unas horas ya que fue la última parada del crucero antes de desembarcar en Barcelona.

A pesar de estar poco tiempo he de reconocer que Marsella me sorprendió gratamente. Ciudad grande famosa por ser uno de los puertos europeos más importantes, Marsella tiene grandes atractivos arquitectónicos y culturales. Uno de ellos es el Puerto Viejo, un lugar muy transitado y rodeado de edificios históricos que constituye el centro neurálgico de la ciudad. Alrededor podréis encontrar desde restaurantes de cocina francesa hasta tiendas de souvenirs u otros objetos.

En calles cercanas a este puerto existen pequeños puestecitos en los que encontraréis artesanía, bisutería y los tan famosos jabones de Marsella. De miles de colores y olores, si queréis llevaros el objeto por excelencia de la ciudad ¡en este sitio están a muy buen precio!

Puerto Viejo Marsella
Puerto Viejo Marsella

Pero si hay algo que llamó mi atención en Marsella es sin duda la Basílica de Santa María la mayor. Para acceder a ella hay que coger un autobús (nosotros lo cogimos desde la zona del puerto viejo), ya que la Basílica se encuentra en la zona más alta de la ciudad y subir unas cuantas escaleras. Esta catedral es impresionante tanto por dentro como por fuera y por su forma recuerda a las antiguas catedrales de Oriente. De estilo románico-bizantino, la basílica de Santa María la Mayor es una obra de arte decorada con muy buen gusto y una de las catedrales que más me ha gustado por su originalidad y estilo. Desde aquí podéis disfrutar de una panorámica increíble de toda la ciudad de Marsella, ya que al estar en las alturas la vista es inmejorable.

En este viaje express no pude conocer mucho más de esta ciudad francesa, pero estoy segura de que volveré porque Marsella esconde muchos rincones que nos están esperando. Y hasta aquí mi visita a Francia, ¡nos vemos muy pronto en otras ciudades europeas!

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