Malta, descubre la joya del Mediterráneo

Malta

Uno de los viajes que recuerdo con más cariño fue la escapada que hice a uno de los países más pequeños y con más encanto de todo el Mediterráneo: Malta. Lo reconozco, me decidí por este destino simplemente porque encontré un vuelo muy económico desde mi ciudad, pero realmente no era un lugar con el que siempre hubiera soñado ir; pero como sabréis, lo inesperado suele resultar lo más inolvidable y este fue el caso de mi viaje de 3 días a las islas de Malta.

Llegada al paraíso

Malta La Valetta

Malta está formada por tres islas, la homónima, Gozo y Comino, situadas las tres muy próximas entre sí

Mi alojamiento en Malta lo reservé en la zona de Sliema, una de las más turísticas, mejor comunicadas y más cercanas a la capital del país. Es una zona repleta de tiendas y comercios de hostelería, en los que me sorprendió encontrar precios tan económicos. Por ejemplo, para saciar el hambre nada más llegar a la isla pude adquirir junto con mi pareja dos trozos de pizza por un euro cada uno; y desde luego con un solo trozo quedamos satisfechos (en cantidad, calidad y sobre todo precio).

Paseamos por la bahía formada a orillas de Sliema con unas vistas impresionantes. La Valetta quedaba ante nuestros ojos, y viendo como los numerosos barcos estaban atracados sobre un intenso mar turquesa. Después de ver la capital desde el otro lado de la bahía, cogimos un autobús y nos plantamos en pocos minutos en el corazón de La Valetta. Estuvimos paseando por sus callejuelas, vimos los pintorescos edificios, recorrimos el Fuerte de Sant Elmo y encontramos nuestro primer rincón para darnos un chapuzón.

Muy cerca del puerto, en un barrio de casitas humildes, vimos que había residentes bañándose en una zona de rocas en la que se ‘zambullían’ directamente al mar. Así que bajamos, nos hicimos nuestro hueco entre los vecinos y comprobamos que ese mar Mediterráneo poco tenía que ver como el que estamos acostumbrados en algunas zonas de las costas españolas. Sin duda, nuestra llegada a Malta fue un recibimiento por todo alto en lo que sería nuestro nuevo concepto de paraíso…

Historia y naturaleza en estado puro

La Catedral Il Rabat

En el segundo día en Malta, cogimos un autobús para llegar a una de las poblaciones más grandes de la isla, Ir-Rabat.

Ir-Rabat fue antiguamente la capital del país y es una de las localidades del interior que más visitantes recibe al cabo del año.

Hago un inciso para advertir que la conducción en Malta es un tanto ‘peculiar’; las carreteras distan bastante de lo que estamos acostumbrados en la mayoría de países de Europa, los conductores suelen ser un ‘poco bruscos’ y montarte en un autobús puede acabar siendo toda una aventura. Decidimos movernos mediante transporte público antes que alquilar un vehículo

Al conducir por la izquierda y tras ver esa ‘curiosa forma de conducción’, optamos por ir a lo más fácil y económico. Una vez en Ir-Rabat, nos bajamos en la parada que te deja a los pies de La Medina. Se trata de la antigua zona amurallada donde poder pasear por sus calles empedradas, visitar sus iglesias y la Catedral, conocer el museo y sobre todo tener unas espectaculares vistas de toda la isla con el Mediterráneo de fondo. Y como el calor y el sol era bastantes intensos, desde allí cogimos otro autobús que nos dejó en uno de los atractivos principales de Malta: Blue Grotto.

Malta_Blue Grotto

Blue Grotto está situado al sureste de la isla y ofrece un recorrido en barca por las grutas que se han formado con el paso de miles de años bañadas por un mar de un color azul muy intenso.

Después de ver la belleza de sus aguas, no nos pudimos resistir a remojarnos en la zona de rocas adaptada como ‘playa’; y es que es muy habitual que en Malta pongan varias escaleras incrustadas en las piedras y los bañistas puedan pasar el día allí como si de una cala se tratara.

Gozo, una isla para disfrutar

Victoria Gozo

Y aunque pensaba que en mis últimas horas en Malta sería imposible superar la belleza de Blue Grotto, en el tercer día de mi viaje pude visitar uno de los lugares que más me han gustado de todos los destinos que he visitado: Azure Window. En este caso, cogimos a primera hora de la mañana un ferry a la isla ‘vecina’ de Gozo en el puerto situado en la punta noroccidental de la localidad de Cirkewwa. En pocos minutos, y pasando también frente a la hermosa isla de Comino en el recorrido, llegamos a Gozo. Desde allí, cogimos un autobús que nos dejó en la turística Azure Window, y no es para menos, ya que la erosión y el paso del tiempo han dado como resultado una curiosa formación rocosa en forma de ventana.

La mitad de la jornada la pasamos bañándonos en sus cristalinas aguas y disfrutando de la gastronomía mediterránea en un entorno paradisiaco.

Para hacer tiempo antes de que saliera nuestro ferry de regreso a la isla de Malta, nos dio tiempo de visitar dos lugares más en Gozo: Victoria y la Bahía de Xlendi. En esta última pudimos hacer nuestras compras en sus encantadoras tiendas de souvenirs y nos bañamos en su pequeña playa de arena fina y dorada. En Victoria, la capital de Gozo, recorrimos el casco antiguo, viendo sus antiguos edificios y templos religiosos y teniendo una panorámica en 360 grados de toda la isla desde la zona más alta de la ciudad. Una vez montados en el ferry tuvimos la suerte de ver uno de los atardeceres más espectaculares que hemos visto jamás, donde los rayos de sol se iban desvaneciendo poco a poco en el interior del Mediterráneo dejando en nuestras retinas una imagen imborrable.

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