Lara a través del espejo

Lara a través del espejo.Si tuviera que nombrar dos características que se han mantenido más o menos intactas desde mi más tierna infancia, hablaría de mi afán por ayudar y de una cierta sensibilidad para percibir lo que me rodea.

Si tuviera que nombrar dos características que se han mantenido más o menos intactas desde mi más tierna infancia, hablaría de mi afán por ayudar y de una cierta sensibilidad para percibir lo que me rodea. Me recuerdo a mí misma en el camino diario a la escuela (y también al instituto), recogiendo con un palito las lombrices que encontraba por la carretera tras un día de lluvia, y apartándolas para salvarlas de ser aplastadas. A aquellos inicios les siguió la convicción de que yo, “de mayor, seré veterinaria”, para terminar optando, finalmente, por las Ciencias Ambientales (algo “parecido”, pero sin bisturís, me dije).

Costa Rica fue mi primer gran destino. Allí pasé el último año de licenciatura, escribiendo mi proyecto final sobre ecoturismo en Monteverde. Me apasionó la visión del turismo como medio para el desarrollo sostenible. Eso me llevó, unos años más tarde, a estudiar el Máster Europeo en Gestión del Turismo, a caballo entre Dinamarca, Eslovenia y España. Hirviendo de ganas de aplicar todo lo que aprendí, aterricé en el Sudeste Asiático. Y aquí sigo desde entonces, tratando de ayudar con lo que sé y me gusta hacer: turismo responsable.

Lo de la sensibilidad en la percepción de lo que me rodea a veces roza la fantasía. Me encanta leer, y uno de mis libros favoritos es Alicia en el País de las Maravillas; de ahí el nombre de mi sección. En su segunda aventura, Alicia atraviesa el espejo y aterriza en un mundo insospechado, a veces absurdo, pero siempre estimulante. Así es como me gusta ver lo que me rodea: como algo que siempre despierta sensaciones, pero que a veces requiere que saltemos al otro lado del espejo para ver más allá de lo que parece que hay.

Creo que el conjunto resulta en una mezcla explosiva: viajes, experiencias y aprendizaje con un toque de fantasía… o hiperrealismo, según como se mire.

¿Saltamos?

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