Bienvenidos a Jyväskylä

Nieve Jyvaskyla

El viaje continúa donde lo dejamos, metiendo las maletas en un polo rojo para dirigirnos a una ciudad desconocida para todos. Jyväskylä, en la zona centro-sur de Finlandia, se encuentra a 270 km de Helsinki. Tras mucha nieve y carreteras imposibles, tres horas después llegamos a una ciudad con un encanto especial. ¡Comienza la segunda parte del viaje!

Tras un rato dando vueltas por esas calles imposibles por fin encontramos a nuestra amiga y nos dirigimos a su casa para dejar las maletas y descansar después de un viaje largo y cansado. Allí nos esperaba una cena “typical spanish” con tortillas y embutido que tanto nuestra amiga como su compañero de piso nos habían preparado. El mejor recibimiento para lo que se nos avecinaba en los días siguientes.

Aurora Boreal Jyvaskyla

Sin preparar nada el viaje no pudo ser mejor, tras la cena y la invasión de la casa comenzaba una vivencia increíble por Jyväskylä.

Esa primera noche tuvimos la oportunidad de ver una aurora boreal, una experiencia indescriptible que sólo los que la han visto pueden entender.

Sobre un lago congelado y con la noche cerrada sobre nuestras cabezas de repente apareció un halo de luz verde. Llegar y besar el santo que lo llaman. Muchos sueñan con esa experiencia y nosotros nos la encontramos de frente las primeras horas en esta ciudad finlandesa. Después de este momento de paz absoluta nos fuimos a dormir porque todavía nos esperaban muchos más momentos increíbles.

Madrugón y a la calle…nuestro primer día en esta ciudad de nombre impronunciable comenzó con una ruta por los caminos nevados de la zona. Lo primero que nos llamó la atención en este recorrido lleno de resbalones y amagos de caída fue el puente Ylisto, una construcción que nos deja ver al fondo el edificio de la universidad de Jyvaskyla, Jyväskylän Yliopisto, de gran envergadura, moderno y cuyo color blanco se fusiona con el de la nieve.

Pescando en la nieve

Para seguir recorriendo la ciudad tuvimos que atravesar un enorme lago congelado en el que nos esperaban muchas sorpresas. Allí nos encontramos a dos lugareños simpatiquísimos, que además de explicarnos el arte de la pesca en finés cerrado, nos dejaron hacer agujeros en el hielo con una especie de macrosacacorchos y utilizar sus cañas de pescar para intentar coger algún pescado.

Este es mi mejor recuerdo de Finlandia. De hecho si me preguntan por este viaje lo primero que se me viene a la cabeza es la foto que acabáis de ver.

Sin prácticamente entendernos pasamos un rato de pesca y risas en un país e idioma desconocidos.Lo mejor de todo es que esto no estaba previsto, ni preparado, fue algo improvisado que nos hizo ver la hospitalidad y simpatía de las gentes de Finlandia.

Pescando en Jyvaskyla

 Tras esta experiencia inolvidable, continuamos viendo la ciudad. Uno de mis  edificios preferidos es sin duda el de la oficina de turismo y que me recuerda a las edificaciones de la región de Flandes. Disfrutamos mucho de este paseo ya que la estampa de tranquilidad y nieve es ideal para apreciar el encanto de las ciudades nórdicas. Se acercaba la hora de comer y nos fuimos a uno de los supermercados de allí a hacer compra. Me llamó la atención la cantidad de carnes de diferentes tipos que se venden allí y los productos españoles como jamón, chorizo o salchichón que se comercializan, eso sí, a precios bastante elevados. Uno de los productos más caros es el alcohol así que si os apetece beber algo decente preparar el bolsillo o recurrir a los tan socorridos vino y cerveza que nunca fallan.

Oficina turismo Jyvaskyla

Para comer, nos reunimos con los amigos erasmus que vivían en la misma zona y disfrutamos juntos de una rica barbacoa en medio de la nieve. ¿Quién dijo que las barbacoas molan sólo en verano? En una caseta de madera con barbacoas habilitadas para todos los vecinos pasamos un rato muy agradable lleno de risas y batallitas erasmus. Después de comer fuimos a un local con ping pong y sofás en el edificio principal donde estuvimos jugando a las cartas y charlando antes de arreglarnos para conocer la noche finlandesa ya que no nos podíamos ir de allí sin salir de fiesta.

Como os comenté antes el alcohol en Jyvaskyla es prácticamente un artículo de lujo así que tiramos de lo más barato, vino y cerveza made in spain.

Además os recomiendo probar el chupito de regaliz, parecido al Jaggermeister y típico de Finlandia para abrir boca antes de salir de marcha.

Como la zona de fiesta pillaba un poco lejos llamamos varios taxis que llegaron enseguida y entre todos nos salió bastante barato. Después de un viaje cortito y con nuestros abrigos y botas de nieve allí que nos plantamos. La zona de fiesta está muy bien. Cuenta con pubs y discotecas para todos los gustos y la música es bastante similar a la que podemos escuchar en cualquier discoteca de aquí. Electrónica y comercial sobre todo y si tenéis suerte el DJ os pondrá alguna canción que le pidáis expresamente.

Trineos en la nieve

Al día siguiente aprovechamos para disfrutar de la nieve tirándonos en trineo para vivir la experiencia a tope. Por cuestas, el lago congelado donde vimos la aurora boreal y por todos los sitios que pudimos, pasamos uno de los momentos más divertidos del viaje.

Otro  de los imprescindibles en Finlandia son las saunas. Casi todos los edificios cuentan con una y como nosotros no podíamos ser menos, allí que nos metimos. Pero antes de entrar, una de las tradiciones típicas es salir a tirarte en la nieve a unos cuantos grados bajo cero para después apreciar aún más el calorcito de la sauna. Locuras de erasmus que luego recuerdas entre amigos y te partes de risa.

Relajados, nos fuimos a dormir porque al día siguiente tocaba volver a España. La experiencia en este país fue inmejorable, la primera parte en Helsinki fue más de monumentos, historia y cultura pero la segunda fue donde realmente conocimos a las personas y las tradiciones y cosas típicas de Finlandia, por lo que el viaje no podía ser  más completo.

Y de Finlandia nos vamos a…¡os lo cuento en el próximo capítulo!

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